Los seres
humanos necesitamos tocar y ser tocados tanto como podemos necesitar comer,
vestirnos, beber o cualquier otro acto básico. Su influencia es tal que puede
influirnos a nivel psicológico o en nuestra conducta futura, además
lo necesitamos a lo largo de toda nuestra vida.
El sentido del tacto es
posible que sea el último en desaparecer, y es especialmente eficaz con las
personas mayores para combatir muchos de los dolores que padecen, como también
para combatir la depresión, los sentimientos de angustia y la soledad.
El masaje se suele definir como un conjunto de movimientos manuales y rítmicos que se practican sobre la superficie y los tejidos blandos del cuerpo utilizando técnicas como el amasamiento, la presión, la fricción, los golpeteos, palmadas, rodamientos entre otras muchas técnicas.
Existen muchos tipos de masajes pero cada uno de ellos tiene su propia técnica y sus particularidades individuales, en general todos consiguen una serie de objetivos, como por ejemplo:
• Relajación de
musculatura y contracturas
• Distención de articulaciones
• Alivio de molestias y dolores
• Recuperación del equilibrio metabólico
• Reactivación de la circulación sanguínea y linfática
• Estimulación de la capacidad auto-curativa del propio cuerpo
• Relajación de la mente
• Salud y bienestar
El masaje es el primer y más importante
método de comunicación táctil;
es una de las formas de curación más antiguas y extendidas que se conocen y que
nos reequilibra tanto a nivel físico como emocional.
A pesar de que el origen del término es bastante reciente, su práctica, al igual que otros muchos métodos de curación natural, como la curación por medio de las plantas, data de tiempos inmemoriales.
fuente/ otramedicina.com








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