El calcio es un nutriente mineral de vital importancia para el organismo del ser humano.
Esto significa que debe ser aportado por la dieta diaria, pues cumple importantes funciones para el desarrollo del organismo.
En general se le suele asociar con la formación del esqueleto y los dientes. Esto es cierto y fundamental, sobre todo en la primera infancia de los niños. Pero, no sólo cumple estas necesidades.
Desempeña múltiples funciones. Por ejemplo, esta sustancia participa en la contracción de los músculos y el corazón y en la coagulación de la sangre, ayuda a regular el ritmo cardíaco, es un reconstituyente de hormonas y enzimas indispensables para la función respiratoria, por eso si la ingesta de este mineral es deficiente, el organismo, para poder cumplir con sus funciones, lo extrae del almacenado en los huesos, generando entonces todo tipo de complicaciones óseas.
De acuerdo con el médico ortopeda José Bensan, de la clínica Gómez Patiño, el calcio nos protege de la osteoporosis (formación anormal dentro del hueso) y es útil en su tratamiento y conserva los dientes y previene las caries.
Es también un tranquilizante natural que sirve para inducir el sueño, ayuda a disminuir la tensión arterial y el colesterol previniendo las enfermedades cardiovasculares.
Otros expertos sostienen que esta sustancia participa en la transmisión del impulso nervioso.
Así, el calcio es necesario para la formación de coágulos sanguíneos, previene el cáncer de colon y mantiene la piel en buen estado y salud.
Su importancia y sus ventajas
Lo que puede provocar la falta de este mineral
El raquitismo, la osteoporosis y la distonía muscular son tres manifestaciones de una carencia de calcio, por lo que los médicos recomiendan siempre consumir alimentos que contengan este elemento químico en abundancia con el fin de equilibrar ese déficit.
La mala absorción del calcio se puede producir por el exceso de grasas, fosfatos o déficit de magnesio, insuficiencia del páncreas, colitis o diarreas.
A nivel nervisoso puede provocar reducción de las fuerzas vitales (astenia) y fatiga psíquica. En el ámbito cardiaco: palpitaciones y riesgo de paro cardiaco.
A nivel digestivo: anorexia, vómitos y estreñimiento. Y en general los tejidos se calcifican.
Alimentos que lo suministran
Las fuentes primarias de calcio son los productos lácteos, como la leche, el yogur y el queso.
Entre otras fuentes de esta sustancia podemos mencionar verduras con hojas de color verde oscuro como brócoli, col rizada, sardinas y salmón con espinas.
Además de los productos lácteos, hay otros alimentos que contienen calcio, como son las leguminosas, las anchoas y los frutos secos, por ejemplo.
Otros alimentos, como las frutas, verduras, cereales y carnes, también contienen calcio y permiten complementar los requerimientos diarios de este mineral.
Realizar cualquier actividad física de manera regular como caminar, correr, bailar, jugar tenis, golf e incluso, la jardinería contribuyen a mantener huesos fuertes, aseguran los expertos.
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