Ambos procesos tienen un alto costo y se aplican en sesiones. Su utilización depende del tumor a combatir mediante estos métodos.
Hace tiempo que el cáncer es tema de conversación cotidiana. El conjunto de enfermedades que deviene del exceso de células malignas (cancerígenas o cancerosas) puebla órganos y tejidos. También le da “tres pitos” el color de piel, el bolsillo, la condición social y edad del humano o la humana donde prolifera.
Esta patología (causante del 13% de todas las muertes) puede afectar y de hecho perturba a cualquiera.
Podría decirse que el cáncer es una enfermedad tan mortal como democrática.
Para combatir el padecimiento que sólo en el 2007 se tragó la vida de 7.6 millones de personas, según reportes de la Sociedad Americana del Cáncer, existen procedimientos también sazonados en charlas diarias: hablamos de quimioterapia y radioterapia, dos tratamientos aliados de la clase médica para combatir las siniestras células que forman durezas y tumores.
Luisa Collado, encargada de la Unidad Oncológica del Hospital Infantil Arturo Grullón, informa que la quimioterapia es la combinación de fármacos o medicamentos para el tratamiento del cáncer y debe aplicarse cuando ya existe un diagnóstico histopatológico de la enfermedad, dependiendo claro, del tipo de tumor.
Náuseas, vómitos, malestar y anorexia son algunas consecuencias de la quimioterapia.
Entre los efectos tardíos en diferentes órganos como el corazón, riñón y, en sobrevivientes de cáncer pediátrico, de los más temibles, son las segundas neoplasias, advierte Collado.
La radioterapia es un procedimiento mediante un aparato que emite radiaciones.
Los rayos se dirigen hacia el tumor con el objetivo de destruirlo. Es una de las herramientas curativas más antiguas en oncología y según la médica Collado, altera el ADN de las células, dañando su código genético y matando la célula tumoral.
El tratamiento depende del diagnóstico
La
quimioterapia, que puede ser aplicada de forma inyectada o vía oral, no
sólo extingue células malignas, también, desdichadamente, puede dañar
las llamadas “células normales”, lo cual, indudablemente, produce
efectos lastimosos.
Tanto la quimio como la radioterapia forman parte de los utensilios médicos actuales para “entrarle” al cáncer.
Luisa Collado, la única oncóloga pediátrica con que cuenta el Cibao, informa que se utilizarán estos procedimientos siempre que exista un diagnóstico que refleje no sólo presencia de tumor, sino la condición del mismo. O sea, una vez se establezca la prescripción se aplicará una modalidad terapéutica oncológica contra esa carnosidad, sea quimioterapia, radioterapia o simplemente intervención quirúrgica.
Responsable y de gran calidad humana, la especialista Luisa Collado informa que la radioterapia consiste en el uso médico de la radiación.
A su juicio, ha habido muchos avances en la radioterapia, desde el uso de cobalto 60, hasta el acelerador lineal.
Ahora bien, ¿cuándo proceder con quimio y cuándo radioterapia? “Cuándo usar quimioterapia y cuándo radioterapia va a depender de varios factores, principalmente del tipo de cáncer, el estadio del tumor, el tipo histológico, la edad, entre otros factores”, indica Collado.
De acuerdo con la oncóloga pediátrica que asiste a la niñez atendida en el Voluntariado Jesús con los Niños, hay tumores, por ejemplo, que no son quimiosensibles, sin embargo hay otros que no son sensibles a la radioterapia, entonces –declara– va a depender mucho de cada paciente.
El tratamiento es tan costoso que aniquila patrimonios.
La pobreza es una condena de muerte anticipada para aquellas personas diagnosticadas que sólo cuentan con lo mínimo para mal comer. Lo costoso del tratamiento de esta enfermedad es voz popular.
La médica, que atiende diariamente a niños y niñas padecientes de cáncer provenientes de distintas comunidades del Cibao, informa que lamentablemente la enfermedad es costosa, que unos medicamentos lo son más que otros, pero se preocupa y le alivia saber que “actualmente existen programas de ayuda para el manejo de estas enfermedades, y ya hay mucha cobertura de los seguros también, que antes no existían”.
A su juicio, más que lo dificultoso en recibir tratamiento, en el país falta crear consciencia de la enfermedad.
“Nos urge información, dar a conocer, diagnosticar más temprano y, por ende, tener mejor pronóstico a estos pacientes. El costo sigue siendo también un motivo de abandono de tratamiento, pero hoy en día existen muchos programas de ayuda, tanto públicos como privados, y además la mayoría de planes de seguros tiene cobertura para esta enfermedad”.
En el caso de la pediatría, la doctora cita el diagnosticar a tiempo como uno de los puntos más importantes.
“Todavía nos llegan pacientes con estados muy avanzados de enfermedad. La sobrevida libre de enfermedad en pediatría está por encima del 75%, debemos de tratar de igualarnos a las estadísticas extranjeras”.
“Lo más hermoso de tratar niños y niñas es que siguen su vida jugando aún con el tratamiento”, confiesa.
Recomendaciones para los pacientes
Para
quienes reciben tratamiento de quimioterapia, Collado recomienda tener
confianza en el médico tratante, expresar cualquier duda, inquietud en
el manejo o en la enfermedad.
Además cuidarse de las infecciones, respetando las medidas que el especialista indique en cuanto a dieta, higiene y protección. También, mantener un buen apoyo familiar, psicológico y espiritual, ya que ayuda mucho en la respuesta del tratamiento el mantener una actitud positiva. Y tratar de llevar, dentro de lo posible, la vida normal.
Apreciaciones respecto a los efectos no deseados
Aunque
en algunos casos se irradia todo el cuerpo, la radioterapia se usa casi
siempre sobre un punto concreto del organismo como, por ejemplo, una
glándula mamaria, un conjunto de ganglios o hueso.
Por eso, los efectos adversos de la radioterapia dependen del lugar donde se aplique.
La radiación aplicada en un brazo podría no ocasionar ningún síntoma, mientras que la misma dosis empleada en la pelvis es posible que irrite la vejiga o el recto.
Algunas veces la radioterapia es el tratamiento curativo del cáncer, pero su empleo más frecuente es como paliativo o como adyuvante.
Paliativo significa que la radiación no puede curar el cáncer, pero sí disminuirlo de tamaño, retrasar su avance o mejorar los síntomas.
Tratamiento adyuvante quiere decir que se administra sobre una zona operada para disminuir la probabilidad de recaída.
Este empleo es común, por ejemplo, tras las operaciones de cáncer de cerebro, laringe, mama o recto.
DIFERENCIAS ENTRE UN TRATAMIENTO Y OTRO
El
doctor Ricardo Cubedo, del Servicio de Oncología Médica de la Clínica
Universitaria Puerta de Hierro, Madrid, explica lo siguiente en el
portal Elmundo.es: Los oncólogos seguimos empleando mostaza nitrogenada
de cuando en cuando, pero los agentes quimioterápicos son ya varias
decenas, y cada año disponemos de algunos más. Esta es la primera
diferencia importante entre la radioterapia y la quimioterapia.
Pero la diferencia más sustancial entre radioterapia y quimioterapia consiste en que, mientras la primera es un tratamiento local, la quimio es general.
La radioterapia sólo afecta, para lo bueno o para lo malo, la zona en la que se aplica. La quimioterapia, como cualquier otra medicina, llega a todos los rincones del organismo. Por eso los efectos adversos de la quimio son mucho más diversos y pueden ser muy diferentes en un enfermo que otro.
por/Grisbel Medina R.
listin.com.do








Recomendaciones para los pacientes
Para quienes reciben tratamiento de quimioterapia, Collado recomienda tener confianza en el médico tratante, expresar cualquier duda, inquietud en el manejo o en la enfermedad.
Además cuidarse de las infecciones, respetando las medidas que el especialista indique en cuanto a dieta, higiene y protección. También, mantener un buen apoyo familiar, psicológico y espiritual, ya que ayuda mucho en la respuesta del tratamiento el mantener una actitud positiva. Y tratar de llevar, dentro de lo posible, la vida normal.
Excelente, hay que tomarlo muy en serio.
Publicado por: Iris | 01/26/2010 en 04:05 a.m.