Una buena respiración es
fuente de salud, fortalece la vitalidad del cuerpo y de la mente y es la puerta
para una efectiva relajación. En Oriente, se practica el Pranayama que es la
ciencia del control de la respiración y es el núcleo central de toda práctica
yóguica.
A pesar que la respiración
es un acto involuntario e imprescindible, respiramos mal, utilizando
mínimamente la capacidad total de nuestros pulmones. El organismo se acostumbra
a los vicios y malas costumbres que impone la vida agitada, la falta de
ejercicio, vestimentas y posturas inadecuadas, ambientes mal ventilados, entre
otros factores.
Sin duda, respirar bien es
fuente de salud, porque fortalece la vitalidad del cuerpo y de la mente,
estimulando un eficiente funcionamiento de todo el organismo.
Los beneficios asociados a una respiración correcta y profunda son:
Efectos fisiológicos: a través de los movimientos que provocan los
ejercicios de respiración profunda, los órganos abdominales (estómago,
intestino, hígado y páncreas) reciben un masaje, al igual que el corazón,
gracias al movimiento de la parte superior. Ello estimula la circulación
sanguínea de todos estos órganos con el consiguiente alivio en sus cargas de
trabajo y el bienestar general del organismo. Lo mismo ocurre con los pulmones,
los cuales aumentan su capacidad respiratoria.
Efectos digestivos: los órganos digestivos reciben mayor cantidad de
oxígeno y, por lo tanto, su funcionamiento es mejor.
Efectos nerviosos: mejora el estado del sistema nervioso, incluyendo
el cerebro, la columna, los centros nerviosos y los nervios. Una vez más, ello
se debe a la mayor oxigenación.
Relajación y concentración: la respiración lenta, profunda y rítmica provoca una reducción en los latidos del corazón y una relajación muscular, lo cual estimula la tranquilidad mental.
revistavida









Muy buen articulo!!!!
Publicado por: Mamen | 10/24/2009 en 10:14 p.m.