El estudio de la osteopatía visceral hay que enfocarlo desde un plano holístico, ya que puede ser el asiento de problemas reflejos, mecánicos, músculo esquelético, etc.
Cualquier cambio en la movilidad del aparato visceral conduce hacia un trastorno funcional que puede llegar a un cuadro patológico. Por la pérdida de la movilidad en las vísceras se reduce la circulación sanguínea como la linfática del tejido afectado, produciéndose una isquemia, llegando a aparecer irritaciones e inflamaciones. Así, para que el cuerpo humano esté en condiciones normales, es necesario que los sistemas músculo esquelético, visceral y craneal estén todos en armonía. Cuando uno de ellos esta alterado se produce un desequilibrio, por lo que afecta a los otros sistemas.
Existe una influencia recíproca de los efectos músculo esquelético sobre el trastorno en el órgano interno a partir de los sistemas ortosimpático y parasimpático.
Todo aquel que se aprecie osteópata, a parte de dominar la osteopatía estructural, debe dominar la visceral por su gran complicidad entre ambas. Así una periartritis en el hombro derecho puede ser simulada por una enfermedad en las vías biliares.
El objetivo de la terapia visceral es la posibilidad de normalizar los trastornos de la movilidad del órgano, intentando eliminar las adherencias, la recuperación de la elasticidad y la relajación de los espasmos viscerales. Aprender a diferenciar entre las diversas tensiones que interactúan, a nivel visceral, en el organismo, educar la mano practicante a identificar las diferentes lesiones osteopáticas viscerales.
Javier Tomás -Naturópata-Osteópata








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