Cómo vencer el estres
Comenzaremos a nivel léxico para conocer con precisión qué síntomas son los denominables como estrés. La palabra estrés es un término médico que abarca una gran cantidad de fuertes estímulos, tanto psicológicos como fisiológicos que pueden causar una respuesta psicológica llamada el "síndrome de adaptación general", descrito por primera vez en 1963 por Hans Selye en la revista Nature.
Selye fue capaz de separar los efectos físicos del estrés de otros síntomas sufridos por sus pacientes a través de su investigación. Observó que sus pacientes padecían trastornos físicos que no eran causados directamente por su enfermedad o por su condición médica. Describió el síndrome de adaptación general en tres estados:
alarma de reacción, cuando el cuerpo detecta el estimulo externo.
adaptación, cuando el cuerpo toma contra medidas defensivas hacia el agresor.
agotamiento, cuando al cuerpo comienzan a agotársele las defensas.
En primer lugar, esta situación hace que el cerebro se ponga en guardia. La reacción del cerebro es preparar el cuerpo para la acción defensiva. El sistema nervioso se despierta y las hormonas se liberan para activar los sentidos, acelerar el pulso, profundizar la respiración y tensar los músculos. Esta respuesta (a veces llamada la respuesta de luchar o huir) es importante, porque nos ayuda a defendernos contra situaciones amenazantes. La respuesta se programa biológicamente. Todo el mundo reacciona más o menos de la misma forma.
Los episodios cortos o infrecuentes de estrés representan poco riesgo. Pero cuando las situaciones estresantes se suceden sin resolución, el cuerpo permanece en un estado constante de alerta, lo cual aumenta la tasa de desgaste fisiológico que conlleva a la fatiga o el daño físico, y la capacidad del cuerpo para recuperarse y defenderse se puede ver seriamente comprometida. Como resultado, aumenta el riesgo de lesión o enfermedad.
Desde hace 20 años, muchos estudios han considerado la relación entre el estrés de trabajo y una variedad de enfermedades. Alteraciones de humor y de sueño, estómago revuelto, dolor de cabeza y relaciones alteradas con familia y amigos son síntomas de problemas relacionados con el estrés que se ven comunmente reflejados en estas investigaciones. Estas señales precoces del estrés de trabajo son fácilmente reconocibles. Pero los efectos del estrés de trabajo en las enfermedades crónicas son más difíciles de diagnosticar, ya que estas enfermedades requieren un largo período de desarrollo y se pueden ver influidas por muchos factores aparte del estrés. Sin embargo, gran número de evidencias sugieren que el estrés tiene un papel preponderante en varios tipos de problemas crónicos de salud, particularmente en enfermedades cardiovasculares, afecciones musculoesqueléticas, y afecciones psicológicas.
El estrés de trabajo se puede definir como un conjunto de reacciones nocivas tanto físicas como emocionales que concurren cuando las exigencias del trabajo no igualan las capacidades, los recursos o las necesidades del trabajador. El estrés de trabajo puede conducir a la enfermedad psíquica y hasta física.
El estrés, sin embargo, es parte inevitable del siglo XXI, por lo que no sorprende que los masajes gocen de más popularidad que nunca. Desde la terapia de masajes watsu y reiki hasta el más tradicional masaje sueco, estos relajantes tratamientos proponen una solución concreta a un problema de difícil solución.
La terapia de masajes, o tratamiento corporal, consiste en una manipulación de los tejidos sensibles del cuerpo, y no hay mejor manera de aliviar los dolores. También es excelente para aumentar el flujo de oxígeno y otros nutrientes hacia la sangre y los huesos.
Esta forma de terapia física ha sido usada durante miles de años en todo el mundo, aunque a menudo se le atribuye su invención a los chinos. En el siglo VI, los japoneses aprendieron a usar los masajes para manipular las energías del cuerpo, pero no sería sino hasta el siglo XIX que el masaje sueco —que hoy día es el más popular en Estados Unidos— se desarrolló; éste combina los principios modernos de la fisiología y técnicas antiguas. Actualmente, existen diferentes opciones para las personas que necesitan aliviar su espalda y hombros. Las técnicas van desde trabajar básicamente los músculos contraidos para relajación y alivio del estrés hasta los tratamientos que alteran y afectan la energía corporal. Hay masajes que utilizan piedras calientes; otros que masajean suavemente el cráneo y las vértebras para ayudar a balancear la circulación de los líquidos que rodean el cerebro (terapia sacrocraneal) y hay otros que usan vibraciones y sacudidas (método Trager) para obtener los resultados deseados. En realidad, la lista es infinita y también interesante.
Hay un exceso de modalidades de masajes en el mercado, y seleccionar el mejor puede resultar confuso. Para sacar el mejor provecho de un masaje, hay que saber exactamente qué se quiere obtener: relajación, la mejora de los movimientos, el alivio de los dolores y del estrés son resultados posibles a un masaje.
Los masajes están básicamente diseñados para dos funciones específicas —la relajación y el tratamiento del dolor— también son beneficiosos para el cuerpo a nivel físico, emocional y mental. Físicamente, la terapia de masajes puede reducir los espasmos musculares y la tensión, aumentar la flexibilidad de las articulaciones, promover una respiración más profunda y fácil, reducir la presión arterial, mejorar la postura, favorecer la salud de la piel y, en casos de lesiones, reducir el dolor, la hinchazón y la formación de cicatrices. Algunos masajes pueden incluso aliviar enfermedades y síntomas, al menos temporalmente.
A un nivel más espiritual, una sesión de masajes puede obrar maravillas en la mente: reduce la tensión mental, aumenta la habilidad para reconocer las señales del estrés y aumenta la capacidad para pensar con claridad. Y por si todo eso fuera poco, los masajes son maravillosos para insuflar un estado general de bienestar porque muchas técnicas favorecen la secrección de endorfinas y mejorar la autoimagen.
Entre las técnicas de masaje de vanguardia se destacan:
Acupresión — Emplea la presión de los dedos, los pulgares y los codos para liberar las tensiones de las fibras musculares aplicando una presión concentrada y luego soltando, enviando de esta manera el flujo sanguíneo al tejido.
Sacrocraneal — A través de técnicas de manipulación suave sobre el cráneo y las vértebras, balancea la circulación de los líquidos que rodean el cerebro, mejorando así las funciones cerebrales y de la columna vertebral para disipar los efectos negativos del estrés.
Reiki — Significa “energía universal de vida”; esta técnica usa la imposición tradicional de las manos sobre el cuerpo sin presión o sin tocarlo. El especialista en reiki cura el cuerpo alterando la energía.
Reflexología — La presión manual es aplicada a las plantas de los pies, donde diversos puntos específicos se conectan con diferentes partes del cuerpo. Después de ubicar los bloqueos o desequilibrios, el masajista los libera, restituyendo el flujo sanguíneo y de energía.
Rolfing — Alínea las principales partes del cuerpo estirando, alargando y reposicionando gradualmente los tejidos conectores.
Shiatsu — Es una terapia de curación tradicional de imposición de manos, que combina la presión con la aplicación de toques largos sobre los campos energéticos del cuerpo. En combinación con hidroterapia hablamos de terapia Watsu.
Sueco — Es un conjunto de técnicas diseñadas para relajar los músculos aplicando toques suaves en las partes más delicadas del cuerpo y toques más fuertes en las áreas musculosas más gruesas que retienen el estrés. Estupendo para reducir la tensión emocional y física.
Trager — En esta terapia se utiliza el balanceo corporal para conseguir armonizar ambos hemisferios cerebrales, relajar los músculos y devolverles la salud. Es ideal para sentir paz y serenidad.
Termoterapia — Es una de las tendencias más recientes en las terapias de masajes, que combina éstos con el uso de elementos a la temperatura corporal como toallas o rocas volcánicas.








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